jueves, 18 de febrero de 2021

¿Cuántas veces me he sentido sola estando rodeada de gente?

¿Qué pasa por mi cabeza cada vez que pienso en lo mal que me siento cuando me equivoco? 

¿Qué tan difícil puede ser aceptar un error?


domingo, 14 de agosto de 2016

Él

No, no podía hacerlo, estaba segura de que si continuaba con todo aquello su vida se iría al mismísimo carajo.  Perder lo que había construido le hacía doler el estómago, pero se estaba haciendo tan difícil poder evitarlo, lograr evitarlo. Siempre lo intentaba, le encantaba lo que pasaba en su cuerpo cuando lo veía. Sabía que no era amor, pero era algo más que sólo mirar.
No llevaba dos semanas en aquel trabajo cuando lo conoció. Más joven que ella, por lo menos 5 años menor, lo que siempre fue un gran punto a favor para aquellos hombres que intentaban llegar a puerto. Alto, delgado, se notaba que hacía algún deporte, ya los reconocía.

¿Pero qué le gustaba tanto?
No era guapo, no era moreno, ni tenía los ojos claros.
Su trasero… ¡Dioses! Qué trasero se gastaba aquel tipo.
No recordaba haber mirado por tanto tiempo el trasero de un hombre alguna vez en su vida, lo miraba y soñaba, imaginaba sus manos  agarrando a todo dar esos glúteos perfectamente formados.  Se imaginaba besándolos, lamiéndolos…
Han conversado un par de veces, en las que ninguno de los dos ha hablado de sus parejas. Supo que tenía 8 años menos que ella, y que en efecto hace deportes, va al gimnasio y se cuida bastante. Sabe que no toma té negro y que sus últimas vacaciones fueron en el lugar al que ella amaría regresar –con su familia-
Pero tenía que poner un freno, lo sabía…

Lamentablemente no hubo nadie que se detuviera, ninguno de los dos lo hizo, a pesar de que él también tenía pareja.

Un miércoles, después del trabajo, se toparon en el ascensor. Ninguno de los dos dijo nada, se miraron, fijamente y el mordió su labio, si lo mordió. Ella respiraba agitadamente, lo que hacía que su busto se viera un poco más grande de lo normal. Él hizo el intento de acercarse, pero las puertas se abrieron.

-Uff… casi, casi.

Cuando salieron, se dieron cuenta de que caminarían en la misma dirección, claro si vivían cerca. En el camino no hubo palabras, pero si caminaron uno al lado del otro y a ratos, cuando pasaba mucha gente, sus manos se rozaban, sutilmente, y ella no podía dejar de respirar su perfume, iban tan cerca.
Subieron al subterráneo, juntos y ella se acomodó en el mismo rincón que usaba habitualmente, y al momento de que el quedó frente a ella se dio cuenta de que no había escape, no tenía dónde ir para evitar, o seguir evitando, lo que ocurriría. Así que tomó la iniciativa, dejó su bolso en el suelo y le tomo suavemente la hebilla y botonera del pantalón, lo acercó suavemente mientras mordía el costado izquierdo de su labio inferior, lo miró y él se mojaba los labios, ambos sabían, ambos lo querían. 

Quedaron juntos, bastante juntos como para sentir que él ya estaba preparado para hacerla suya.  
Su aroma, ¡wow! Su aroma era maravilloso.

Lo miró a los ojos y notó que tenía los ojos cerrados y también él absorbía el perfume que ella tanto amaba y usaba a diario. Ni siquiera abrió los ojos, cuando la tomó con ambas manos por el cuello y con sus pulgares rosaba la mandíbula inferior y el lóbulo de su oreja, ya le encantaba…

Al momento de él abrir sus ojos, ella ya los había cerrado y se había entregado a lo que él decidiera hacer, a lo que él decidiera que pasaría aquella tarde.   Lo sentía, estaban tan cerca que sentía su miembro, duro rosando su ombligo, él era alto.   Cuando sintió su respiración cerca, sintió el calor que emanaba su respiración, la sintió en sus labios y notó que estaba moviéndose ligeramente, haciendo presión, mostrándole aún más que estaba listo.

-¡Dioses! ¡Que me bese ya!

Cuando por fin sintió sus labios, suaves, maravillosamente suaves. Abrió su boca, para continuar con el beso, saco su lengua y sintió la de él, húmeda, tierna y dura.

Y así estuvieron por los 15 minutos que duraba aquel viaje. Olvidaron que la gente los miraba, que siempre estaba la posibilidad de que los viera alguien conocido. Nada más importaba, querían tenerse, deseaban tenerse.

Él se alejó para decirle algo al oído: -Sigamos hasta la siguiente estación.

Nada más, esas palabras determinaron lo que pasaría en las próximas dos horas.

En la estación que seguía a la que ellos debían bajar para ir a sus casas, había un motel, si, ambos lo sabía, y ambos irían… no había nada que decir, todo se haría, todo lo harían.

Bajaron y caminaron, tomados de las manos, ya habían perdido el pudor y miedo a ser vistos en el subterráneo. Eran unas 5 cuadras las que debían caminar, no hablaron, de nada, absolutamente de nada, pero sus manos iban tan apretadas que ella sentía los latidos de su corazón en el pulgar.

Al momento de entrar, todos desapareció, todos desaparecieron, él la tomó en brazos y ella cruzó sus piernas por sobre el trasero de él. Se besaban con toda la pasión que debieron controlar frente a todo el mundo, pero acá no había nadie que los mirara o reconociera.

La apoyó contra la pared y comenzó a besar su cuello, mientras con una de sus manos agarraba uno de sus pechos. Estaba tan excitada y no recordaba la última vez que se había sentido así.
La colocó gentilmente en la cama y se levantó para poder sacarse chaleco y polera, dioses que hermoso cuerpo tenía, ya no tan sólo era su trasero lo que ella adoraba ahora. Lo tocó, lo acarició y él se tumbó suavemente sobre ella, la besó suavemente en los labios mientras ella comenzaba a acariciarle la espalda, su suave y formada espalda. Él comenzaba a desabrochar su blusa y a besar su piel por cada botón que soltaba. Besó su abdomen, por todos lados y ella lo dejó, a pesar de que aquella sensación no era su favorita, ella lo disfrutó, tanto que se sorprendió de que no eran los besos lo que no le gustaba, era como se los habían dado en aquella zona.

Hasta que llegó al botón de su pantalón y lo desabrochó suavemente al igual que bajó el cierre, dejando a la vista su calzón de encaje negro y comenzó a retirar el pantalón, mientras se mordía el labio inferior, tan fuerte que la piel de alrededor estaba más blanca de lo normal. La dio vuelta y la dejó boca abajo y lo que ella tanto había soñado hacerle a él, lamerle y besarle ese hermoso y bien formado trasero, él se lo estaba haciendo a ella. ¡Oh! Cómo amaba esos labios ya. Le quitó la blusa, un brazo a la vez y le desabotonó el sostén, le pasó suavemente los dedos por la espalda dibujando sus formas, como queriendo memorizarla, y luego la siguió besando. Cuando se detuvo ella sintió cómo sonaba el cinturón y se dio vuelta, ¡quería ver eso! No, quería hacerlo, por lo que tomo el pantalón y comenzó a desabrocharlo, bajó el cierre y ahí estaba, lo que había sentido en su ombligo, estaba frente a su rostro, él se puso de pie y se sacó el pantalón, y volvió a la misma posición, de rodillas en la cama, con ella al frente con sus piernas ligeramente abiertas para él.

Lo tocó, y lo sintió duro en su mano, suspiró y bajó su ropa interior, era lo único que la separaba en ese momento de su destino tan esperado ya a esa hora y comenzó a besarlo, se acomodó para quedar casi acostada boca abajo, para poder besarlo y que él tuviera una buena vista de su cuerpo mientras ella lo hacía, lo lamía como ella sabía hacerlo, como a ella le gustaba hacerlo y escucho los primeros quejidos de esa noche, quejidos que nunca más volvería a escuchar.

Él la tomó de los hombros, y le empujó levemente hacia atrás para que se detuviera, la incitó a ponerse de rodillas como él y la besó, quería sentir su sabor en la boca que lo había estado besando ahí abajo segundos antes. La besó tan apasionadamente que podría haber sangrado si hubiese seguido. La recostó y comenzó a sacarle la ropa interior, y ahí estaba ella, si bellos en todo su cuerpo excepto ahí, le besó la parte interior de los muslos, lo que la hizo tiritar de la desesperación, y pasó su lengua, suave y dura, por sus labios, por toda ella. Y fueron sus primeros quejidos, de desesperación por lo que estaba sintiendo, por lo que él la estaba haciendo sentir. Comenzó a subir por su abdomen besó sus pechos, los que estaban desnudos también, lamió sus pezones, que estaban duros de excitación, y la besó, con todo su aroma y sabor en los labios.

Y lo sintió duro ahí, ad puertas de entrar y hacerla suya. Poco a poco la penetró, lo sintió suave y potente, como debería ser un joven 8 años menor que ella.
Y así estuvieron la próxima hora, hicieron todo lo que habían soñado hacerse.
Ella ya no daba más y quería regalarle su orgasmo, que la sintiera, que sintiera las pulsaciones de su interior, y le advirtió, lo que fue suficiente motivación para que él también acabara con ella.
Se montó sobre él, para sentirlo en su esplendor y se movió, hacia adelante, hacia atrás, bastaron unos pocos movimientos para que acabaran, se sintieron, se gritaron, él se sentó y la abrazó, sus pechos quedaron justo frente a su rostro y ahí se quedó, la abrazo, sintiendo aún el latir de sus miembros, de sus corazones.

Ninguno habló, ninguno dijo nada, ambos se amaron como conocidos, pero caminaron de regreso a casa como desconocidos. Se despidieron con un beso en la oscuridad, el último beso.

Llegando a casa estaba su familia, la esperaban para irse a dormir. Se bañó y aún tenía su aroma, el del perfume y el de sus fluidos. Secó su cabello y se fue a la cama.

Al otro día en la oficina lo esperaba, miraba siempre en su dirección pero no lo vio, cuando se hizo de agallas para preguntar, le informaron que él ya no trabajaba en la oficina, que hoy viajaba a otro continente, para realizar un magister en su área, que se había ido solo, que le tomaría por lo menos 3 años volver, si es que volvía.

No tenía su número, ni su nombre completo, todo lo que le quedaba eran los recuerdos de aquella noche.

Él nunca volvió y ella nunca lo olvidó.


viernes, 10 de junio de 2016

Conociendose

Muchas veces durante las mañanas, ella pensaba en su pasado. En lo que habría sido su vida junto a su padre y la falta que siempre ha sentido ahí, en el alma.

Nunca ha podido imaginar bien lo que sería su vida junto a él.
No logra imaginar su vida con un padre, su vida junto a esa imagen, junto a aquel que la cuidaría de aquellos que quisieran hacerle daño, junto a aquel que prometió estar ahí, pero que no lo logró, porque la vida y sus propias decisiones lograron llevarlo por otro camino, hacia otro plano.
Nunca supo lo que era un día del padre, la obligaban a celebrarse-lo a aquel innombrable.
Nunca supo lo que era caminar de la mano, ni sentir el abrazo tibio de un hombre que la amara sin medida y sin compromisos.
Ella no supo lo importante que era se sentir que alguien se preocupe realmente si algo le pasa, que miren por ella, que vivan por ella.
Nunca supo lo que era ir a comer un helado, salir a pasear con su familia. Vivió ese contacto sólo con personas que no eran sus propios padres.
Por eso le cuesta tanto poder llegar a crear lazos, por eso es independiente, por eso no sabe cómo reaccionar ahora que tiene 3 personas maravillosas que viven, penan y mueren por ella.
No sabe cómo tratar con el cariño de madre, padre o hijos. No funciona así, pero aprende, poco a poco, paso a paso, aprende y aprehende esos sentimientos. No los dejará escapar porque la han sanado, la han hecho crecer y lo más importante, creer, saber que si es amada, que si lo merece, que sólo por ser ella, así agria y alejada del mundo, merece esa preocupación y es importante retribuirla, entregar esos sentimientos.

Está creciendo, está siendo nutrida de cariño, algo que nunca pensó sería tan importante, tan valioso, que la hiciera mirar la vida bajo el prisma no de la comodidad, si no de la felicidad, de la tranquilidad.
Es madre, es mujer, es todo lo que siempre quiso ser, es ELLA.

viernes, 8 de marzo de 2013

Mujeres

En la vida me ha tocado conocer a todo tipo de mujeres: mi madre, mis tías, primas, amigas, compañeras, veleidosas, egoístas, psycos, locas, etc.
Pero por sobre todo, lo que recalco, es haberme conocido yo. Sí, cualquiera podría creer que es un poco egocéntrico hablar de mí en el día de la mujer. ¿Pero quienes pueden decir que “Se conocen”?.

Soy mañosa con la comida, como dice novio, pero yo digo que sé lo que me gusta y lo que no. Sé que no me gusta carretear hasta tarde, que no me gustan las discotecas, que no bebo destilados, que AMO la cerveza, que me encanta el frío y abrigarme con cosas que tengan chiporro, que no me gusta el color blanco, pero si el rosado y que me gusta leer libros de fantasía y odio las novelas.

Pero por sobre todo, sé que lo que tuve que vivir en mi niñez me ha llevado hoy a ser una mujer fuerte, aunque muchas veces me quiebro y caigo en la desesperación, que mi(s) hijo(s) es/son mi razón de vivir y que Adrián es el hombre que la vida me envió para encarrilarme y entender que el amor siempre es recíproco y que no es malo que alguien se preocupe por ti y te ayude sin esperar algo a cambio.

Que la vida quitó de este plano a personas que amé y que me hicieron falta, pero que puso en mi camino otras tan importantes que no reemplazaron a las que se fueron, pero llegaron a un punto tan alto en mi escala del cariño, que han llegado a ser parte de mí como si fueran familia.

Me gusta hacer aseo, pero no soy fanática, me encantan las papas fritas y la pizza, pero me mata una ensalada de brócoli y coliflor con mucho limón y para que hablar de que soy capaz de comer una lechuga entera con vinagre si quiero. Me gusta usar taco alto, pero me agradan mis hawaianas, no me gusta la ropa apretada y primer año que me compro vestidos.

Me carga que los de mi casa no hagan lo que pido, pero soy súper buena para no hacer lo que ellos me piden a mí, que me molesta que me despierten de la siesta y que si despierto a media noche, probablemente me tome 1 hora volver a quedarme dormida, que desde que estoy con Adrián puedo dormir más de 5 horas y no se lo debo a dormir abrazada a él, ya que nunca me ha gustado dormir sofocada, es sólo la tranquilidad que me da tenerlo a mi lado. No puedo tener algo en mi cara para dormir y generalmente, sea invierno o verano, duermo destapada.

Quiero estudiar, no importa la edad que tenga, quiero nuestra casa grande, quiero tener un perro siberiano y aún no le regalo el loro que le prometí a mi hermano menor compraría con mi primer sueldo, que he olvidado los cumpleaños tanto de mi madre como el mío y que fechas como el día de San Valentín y la Navidad no son de mi agrado…

Pero me quiero, tal cual soy…

lunes, 7 de enero de 2013

07 de Enero...

Pocas veces en mi vida me he sentido tan cansada como ahora. No tengo deseos de trabajar, son contadas las veces que me he levantado con ganas de “algo” en estos últimos 3 meses y para qué mencionar el exceso de siestas que me he tomado en este tiempo también.

Mi cuerpo necesita un descanso, de esos que te dejan sin ganas de querer tirarte a la cama, quiero un masaje (cosa que me regaló la Isapre para mi cumpleaños y que pienso seriamente en aprovechar), necesito dormir 15 horas sin despertar a las 7 de la mañana por que el calor me sofoca sobremanera.
Por lo que salto a que: ¡Me carga esta época del año!, no soporto el calor ya que me ralentiza y para que mencionar que soy excesivamente blanca y no lo paso bien, más cuando este mismo me crea una especie de rosácea que este año me obligó a comprar cremas extremadamente caras y por ende a “necesitar” de la cremita en cuestión. Lo bueno es que mi piel se mantiene blanca y tersa como la de un bebe.

Cambios en la pega y cambios en la vida me tiene un poco abrumada, estoy entre la espada y la pared en muchas de las decisiones que debo tomar (aunque ya muchas están claras) y esto me estresa por no saber si lo que decido es o no lo correcto, es o no lo que necesito… Incómoda en muchas ocasiones por culpa de terceros que no miden su envidia y aquellos que hacen de la negatividad y pesimismo el pan de cada día en sus vidas.

Estoy con ganas de ser madre al 100% y dedicarme al hogar y novio, pero con la firme convicción de que soy mujer ante todo y que gracias a que trabajo puedo hacer las pocas cosas que me gustan y que me permito cada cierto tiempo.
Gano poco dinero, pero si me mantengo firme en este trabajo probablemente en un año logre igualar o sobrepasar a novio y su renta, lo que me da ánimo para poder juntar los morlacos para la casa grande, el segundo auto, los dos perros y la parcela cerca del terreno de cuñado.

La vida nos ha dado tranquilidad en el entorno familiar, lo que me tiene bastante satisfecha, los ánimos se calmaron de forma incluso violenta y se aceptaron las cosas que más miedo nos daba sorprendiéndonos y llenándonos de arrepentimiento por no haber tomado aquellas decisiones antes.

La vida no nos trata mal, ni tampoco se nos hace difícil. Aunque el costo de vivirla está demasiado alto, tener auto y casa propia sale caro, más si la educación del heredero pasó a ser personalizada para poder entregarle mejor base para el mañana.

Pero estamos felices, tomamos la decisión más importante de nuestras vidas como familia y hemos comenzado un camino de altos, bajos y demasiado duro, pero es el más bello que puede pedir una pareja.

Deséenos suerte, no es que la vayamos a necesitar, pero ¡si que nos va a dar fuerza!

domingo, 14 de octubre de 2012

Les cuento un poco...

Mientras el Rey y el Heredero hacen tareas, me doy el lujo de meterme a mi computador, miro mi blog y veo que no he creado una nueva entrada, que han pasado muchísimas cosas en nuestras vidas, entre ellas la operación del enano y mi tratamiento grosso contra una bacteria que tengo en la guata y no se me ocurre como contarlo en este papel.

Por otro lado tengo pega nueva, sí y espero que esta sea la vencida. Me gusta, es bastante lúdica, ni un día es igual a otro y eso es literal, lo que me tiene bastante entretenida. La gente que trabaja es toda muy cooperativa y buenos profesores. Y si me va bien, le haré competencia en sueldo a Kowalski, jeje!

Nos chocaron el auto nuevo y con nuevo me refiero a “0km”, un maldito ciclista se cae justo al lado nuestro y nos raya puerta trasera, delantera y tapabarro delantero del lado derecho, así que estaremos unos días sin auto, maravilloso. Quería patearlo en las gónadas tan fuerte, pero el porrazo que se dio fue feo y al instante desapareció y se fue por su ciclovía, lugar que debería haber estado utilizando cuando nos chocó. ¿Lo peor de todo? Es que nosotros estábamos detenidos en un taco, aún más maravilloso.

El papito del año desapareció casi definitivamente, lo que nos confirma que cuando lloraba por “visitas” estaba fanfarroneando delante de la jueza para no verse culpable de todo.

Mi mejor amiga regresa de Australia, de quien adquirí mi bello acento al aprender inglés, falta un año aún, pero volver a tenerla cerca me pone más feliz que perro con dos colas… Y mi comadre, la madrina de heredero, será mamá! Voy a ser tía, por fin!

Eso, en gran medida, es lo que quiero contar por ahora, lo demás se me queda en el tintero por que los hombres de esta casa siguen haciendo tareas, creo que es hora de intervenir…

sábado, 22 de septiembre de 2012

¿Cuántas veces me he sentido sola estando rodeada de gente? ¿Qué pasa por mi cabeza cada vez que pienso en lo mal que me siento cuando me eq...