lunes, 7 de enero de 2013

07 de Enero...

Pocas veces en mi vida me he sentido tan cansada como ahora. No tengo deseos de trabajar, son contadas las veces que me he levantado con ganas de “algo” en estos últimos 3 meses y para qué mencionar el exceso de siestas que me he tomado en este tiempo también.

Mi cuerpo necesita un descanso, de esos que te dejan sin ganas de querer tirarte a la cama, quiero un masaje (cosa que me regaló la Isapre para mi cumpleaños y que pienso seriamente en aprovechar), necesito dormir 15 horas sin despertar a las 7 de la mañana por que el calor me sofoca sobremanera.
Por lo que salto a que: ¡Me carga esta época del año!, no soporto el calor ya que me ralentiza y para que mencionar que soy excesivamente blanca y no lo paso bien, más cuando este mismo me crea una especie de rosácea que este año me obligó a comprar cremas extremadamente caras y por ende a “necesitar” de la cremita en cuestión. Lo bueno es que mi piel se mantiene blanca y tersa como la de un bebe.

Cambios en la pega y cambios en la vida me tiene un poco abrumada, estoy entre la espada y la pared en muchas de las decisiones que debo tomar (aunque ya muchas están claras) y esto me estresa por no saber si lo que decido es o no lo correcto, es o no lo que necesito… Incómoda en muchas ocasiones por culpa de terceros que no miden su envidia y aquellos que hacen de la negatividad y pesimismo el pan de cada día en sus vidas.

Estoy con ganas de ser madre al 100% y dedicarme al hogar y novio, pero con la firme convicción de que soy mujer ante todo y que gracias a que trabajo puedo hacer las pocas cosas que me gustan y que me permito cada cierto tiempo.
Gano poco dinero, pero si me mantengo firme en este trabajo probablemente en un año logre igualar o sobrepasar a novio y su renta, lo que me da ánimo para poder juntar los morlacos para la casa grande, el segundo auto, los dos perros y la parcela cerca del terreno de cuñado.

La vida nos ha dado tranquilidad en el entorno familiar, lo que me tiene bastante satisfecha, los ánimos se calmaron de forma incluso violenta y se aceptaron las cosas que más miedo nos daba sorprendiéndonos y llenándonos de arrepentimiento por no haber tomado aquellas decisiones antes.

La vida no nos trata mal, ni tampoco se nos hace difícil. Aunque el costo de vivirla está demasiado alto, tener auto y casa propia sale caro, más si la educación del heredero pasó a ser personalizada para poder entregarle mejor base para el mañana.

Pero estamos felices, tomamos la decisión más importante de nuestras vidas como familia y hemos comenzado un camino de altos, bajos y demasiado duro, pero es el más bello que puede pedir una pareja.

Deséenos suerte, no es que la vayamos a necesitar, pero ¡si que nos va a dar fuerza!

No hay comentarios:

¿Cuántas veces me he sentido sola estando rodeada de gente? ¿Qué pasa por mi cabeza cada vez que pienso en lo mal que me siento cuando me eq...